Quien me iba a decir a mí hace un año que podría nadar ochocientos metros en una sesión, y es que ya me costaba hacer dos largos consecutivos, y como mucho trescientos metros en una sesión, acabando hecho polvo. Y es que los que somos "plomos" en el agua, mucho no podemos hacer, y encima si le tenemos respeto desde la infancia, peor todavía.
Pues hoy, en mi segundo día de relax con la bicicleta, me he acercado a la piscina para moverme un poco y no machacar las piernas, que están en pleno proceso de recuperación de la semana pasada. Y es que después de varias sesiones durante la pretemporada, no quiero perder el punto que le tengo cogido al agua, por lo que este 2010 haré alguna sesión recordatoria, sobre todo en las semanas más relajadas, ya que no todo va ser bicicleta.
Mañana, si el tiempo acompaña, cogeremos nuevamente la bicicleta de montaña para una salida de dos horas. Veremos que pasa.
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